jueves, 27 de diciembre de 2012

Parte IV - B


Parte cuatro B

Anteriormente se recuerda parte del pasado de Carlos. Ahora, él junto a Alicia, han llegado a la guarida de una de las mafias más importantes de la ciudad. Allí son acorralados entre los matones en el salón principal del edificio, allí  se generó la siguiente situación:

—¡Hey tú! ¡Qué quieres idiota!— gritó él más fornido de todos.
— Nada en particular, solo llevame con el inútil de tu jefe— respondió con una sonrisa como siempre lo hacía.

“Mierda” pensó Alicia, eran demasiados sujetos, incluso para la rapidez de sus movimientos. Lentamente sin hacer ruido alguno, deslizó las cuchillas por sus mangas, escondiéndose para atacarlos en cualquier momento.

—Desgraciado... yo te enseñaré lo que es bueno— dijo ante las palabras del detective. Se arrojó sobre él, con el puño en alto, dispuesto a partirle la cara. Alicia rápidamente salió de su escondite dispuesta a apuñarlo...

Pero el sujeto en vez de darle un puñetazo en la boca, se detuvo en el último instante, extendiendo la mano con una gran sonrisa. El detective respondió al gesto, estrechándola con simpatía.

— ¡Cuánto tiempo Carlos! ¿Cómo haz estado?

Ante tamaño giro de los acontecimientos, Alicia se detuvo en seco, quedando quieta detrás de la espalda del detective, sin tener idea de que sucedía.

— He estado mejor— bromeó.
     ¿Qué te trae por acá?
—De verdad necesito hablar con tu jefe. Tengo un caso complicado.
—Creo saber a qué te refieres— comentó con algo más de seriedad— te llevaré de inmediato con él... ¿vienes con ella?— preguntó señalando a Alicia.
     ¿Ella? Ah sí, es mi guardaespaldas.— se rió por lo bajo. Al escuchar esas palabras, la chica le dió un puñetazo.
— Nunca cambias ¿eh? alguien terminará matándote un día de estos.— replicó divertido el desconocido.— pasen a la oficina.

Los tres se dirigieron al quinto piso. Alicia, no podía creer lo sucedido, preguntándole en voz baja.

     ¿Desde cuándo que eres amigo de ellos?

El matón logró escucharla y decidió responderle.  

—Carlos es conocido aquí desde que salvó a la hija del jefe. La encontró oculta en el cementerio.— comentó alegre— a pesar de que por su culpa, nuestro líder casi nos mata a todos— imitó la voz del gánster— “¡Les dije que revisaran todo el edificio, basura inservible, como pudieron ser burlados por mi hija!”... y esas cosas.

— ¿No podías haberme comentado aquello?

—Nunca preguntaste— señaló el detective con sinceridad.

Alicia se quedó en silencio, mientras el matón los llevaba al despacho del jefe de la mafia. Allí, en medio de la sala, se encontraba un inmenso escritorio, donde un hombre de mirada fría, vestido de terno oscuro los miraba fijamente. Tenía los ojos grises, la piel tostada y la cara con una cicatriz en su mejilla derecha, lucía un pañuelo rojo se veía en medio de su pecho, el símbolo de quién está a cargo la mafia. En cuanto los dejó en medio del salón, el matón se retiró, despidiéndose afectuosamente de Carlos, cerrando la puerta y dejándolos solo con el jefe.

— ¡Carlos!— exclamó contento— ¿cuánto tiempo ha pasado ya? ¿Has recuperado la razón y planeas unirte a mi “familia”?

—Ni que tuvieras tanta suerte— el detective rió con ganas,— he venido por otras razones.

—Yo tenía entendido que estabas buscando a una chica que mataba personas.— replicó el jefe.

Alicia se sorprendió ante aquel comentario. Miró fijamente a Carlos, quien ya estaba jugando con sus dedos, como solía hacer cuando cometía algo que consideraba malo.

— ¿¡Me considerabas una cómplice?!— gritó la mujer enfadada, mientras empuñaba las manos.

— No solo él niña.— el jefe irrumpió la escena— todos sospechábamos de una chica vestida de negro que estaba ocasionando serios problemas.

La chica lo miró sorprendida. Según lo que ella pensaba, nadie en el bajo mundo la conocía, ya que solo se dedicaba a matar maleantes por aburrimiento.

—Apenas la vi supe que no podía ser ella— ahora era Carlos quien hablaba— es imposible que pudiese cometer esa masacre con sus propias manos.

El jefe de la mafia soltó un enorme suspiro.

—Hay algo que no entiendo de todo esto— dijo la joven— ustedes ¿de dónde se conocen?

El mafioso lanzó una fuerte risotada. Carlos también se unió a sus risas, mientras se metía las manos en los bolsillos.
—Pues verás— respondió el gánster— este sujeto fue quien encontró a mi hija desaparecida...

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El joven se llevó las manos a la cara, sujetando su mentón.
— Está bien— contestó— no necesito más. Haz lo que te pedí y la traeré de vuelta.  

Carlos fue junto a la mano derecha del matón, llamado Benjamín. Tenía la piel clara, ojos claros y de cabello oscuro. No parecía ser fuerte, pero según las deducciones del detective, era mucho más fuerte y ágil de lo que parecía.

Ellos dos fueron en búsqueda de la escurridiza niña.

— Espero que no se te ocurra la idiota idea de escapar— amenazó el matón, mostrando su arsenal debajo del abrigo.

—Guarda eso— exclamó Carlos— nos dirigimos al territorio de la mafia azul.
— ¡Qué!— gritó el muchacho— ¡Estás demente!
     ¿Acaso no se encuentra allí el cementerio?

Benjamín lo quedó mirando bastante impresionado.

—La esposa de tu jefa esta enterrada allí— aseguró el detective.
—¿Cómo lo supiste?
—No era tan complicado— contestó Carlos mirándolo fijamente— está claro que al ser la hija del jefe tendría todo lo que quisiera. Y eso incluía que ustedes la podían trasladar sin problemas a cualquier parte... claro, con la excepción de aquellos que no están bajo su dominio. ¿Para qué una chica tan lista, como lo ha demostrado hasta ahora, armaría tanto enredo solo para salir? tiene que tener una razón muy importante para generar tamaño lío. Debe sospechar de que en algo raro está su padre... pero no lo suficiente como para comprender el peligro de salir sola.— el detective observó el terreno, mientras el chico lo miraba impresionado.

Mientras el joven de la gabardina explicaba su razonamiento, llegaron al cementerio sin ninguna complicación. A Carlos se le hizo muy extraño que nadie los hubiese seguido, pero prefirió seguir los pasos del chico, que lo llevaba a la tumba de la madre. Allí, encerrada en el mausoleo,  se encontraba una niñita que lloraba sin parar. De contextura delgada, ojos verdes y piel morena, vestida con ropas bastante costosas. Carlos sonrió de lado al encontrarla y Benjamín fue corriendo hacia la reja del mausoleo.

— ¡Cristal!— gritó apenas llegó al lugar— ¿cómo quedaste encerrada aquí?... espera, primero que todo ¿cómo se te ocurrió asustarnos de esa manera, saliendo sola por las calles?

—Déjala en paz— dijo el detective— suficiente tiene con estar atrapada en ese lugar.— le sonrió a la niña.— apártate un poco, para poder botar la reja.

Cristal lo miró con bastante incredulidad en sus ojos claros. Aún así, todavía llorando, retrocedió lo suficiente para que el detective echase la puerta abajo de una sola patada.

—¡Vaya! ¡Y yo que pensaba que eras un idiota sin fuerza!— comentó Benjamín.
—Podría decirse lo mismo de ti— Carlos dijo esto mientras entraba al mausoleo.— ven, te llevaré donde tu papá.

La niña recuperó el habla en ese momento, mirando al sujeto que ella conocía.

—¿Papá esta muy enojado?
—Por supuesto que sí, todos los estamos— Benjamín se aproximó para darle la mano— eres lo más importante que tenemos... no nos dejes nunca más.— le regaló una sonrisa al terminar sus palabras

Cristal sonrió ante esa afirmación. Decidió entonces acompañarlos hacia la salida del cementerio, contándoles como había quedado encerrada en el mausoleo.

—Pude entrar por la ventanilla del mausoleo.—  relató— pero luego no pude alcanzarla porque estaba muy arriba.
— El jefe construyó el mausoleo con un desnivel— explicó Benjamín.
— Seguramente no pensaste que no podrías alcanzar la ventana después ¿verdad? introducirte primero tus piernas, pero no pudiste ver la altura, luego te colgaste de la ventana para caer al piso. Así, te quedaste encerrada en ese lugar.—  puntualizó Carlos, ante lo cual Cristal asintió.

Estaban llegando a la salida del cementerio, un hombre estaba parado justo en el centro, con expresión maliciosa en su rostro. Benjamín se detuvo en seco ante aquella figura, soltando la mano de Cristal dejándola con Carlos, luego avanzó a paso lento hacia el desconocido.

— Sabes que no puedes mostrar tu sucia cara por aquí— dijo el desconocido.— mira a quién has traído,— sonrió— nada menos que a la hija de tu jefe.

El detective en ese momento, atinó solo a tomar a la niña en brazos.

— Ya nos estábamos retirando...— respondió el chico de ojos claros.
— ¿Por qué tanta prisa?— contestó el sujeto— pueden quedarse todo el tiempo que quieran... sobre todo ella.— le brillaron los ojos al decir esas palabras.
— Lo siento, pero ella se viene conmigo— Carlos rompió el silencio.— es más nos vamos ahora mismo.

Todo ocurrió demasiado rápido. Benjamín sacó las pistolas que traía escondidas, comenzando a disparar a diferentes lugares, de los cuales salieron más matones de la mafia rival. El desconocido, también aprovechó de mostrar sus armas, intentando atinarle al chico de cabellos oscuros, quién se movía por todo el campo.

En cambio, Carlos solo se dispuso a salir con la niña en sus brazos, retrocediendo hacia el interior de las calles del cementerio. Allí, escondidos en medio de las tumbas, estaban más miembros dispuestos a detenerlo. El detective aprovechó el lugar, para esquivar las balas. Escuchó como muchos corrían detrás de él, y supo que no tendría mucho tiempo para huir.

— ¡Alto!— chilló la niña— Benjamín podría...
— Te quieren a ti— respondió él con sinceridad— sí logramos salir de este lugar, él también podrá escapar.

Recordó que en el fondo derecho del lugar, no existía reja alguna, al parecer la habían botado para reemplazarla por otra. Corrió rápidamente hacia ese lugar, con la niña que lloraba en sus brazos y un montón de gente persiguiéndoles los talones...
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— Luego de eso, de milagro pudieron llegar a nuestro terreno.— continuó relatando el jefe— allí nuestros hombres se encargaron de espantar a quienes los perseguían. Carlos arriesgó todo para que no pudiesen robar a mi hija.— exclamó — le deberé lealtad toda la vida, así funcionan las cosas en este lugar...

1 comentario:

  1. Pequeñita Gigante:

    Simplemente tus escritos son magníficos, la capacidad de poder expresar un universo entero en tan solo un par de oraciones y mas aun poder plasmar sentimientos, removiendo sensaciones a niveles insospechados para mi hasta ahora.

    Ademas de los mundos fantásticos que creas de forma sin siquiera mencionarlos en profundidad haciendo que el el contexto se mezclen en una esencia dan delisiosamente adictiva, ademas de tomar las personalidades mas complejas que este mundo tiene para poder crearles situaciones simplemente atractivas y hipnotizantes.

    Sin mas que decir sigue así, que tu vida siga cuesta arriba, y te diria que soy tu fan pero tu ya sabes...


    Soy fanático de la "Victoria" que el olvido me saco del mundo de fantasías mas hermoso que he imaginado o leído

    Sigue así y sigas inspiradas que ese tipo Carlos a mi punto de vista es un crack, demostrando que el mas violento no siempre significa que es el que posee la mayor fuerza ^^

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Si le gustó, me encantaría saberlo ^_^