jueves, 6 de agosto de 2009

Mi delicado amor



Mi delicado amor -- Siempre, durante 24 horas,

Mi delicado amor -- Todo el tiempo pienso en ti,

Mi delicado amor -- Estos impacientes sentimientos míos,

Mi delicado amor -- Simplemente fluyen


Aunque es fácil decir “te quiero”,

Cuando apareces frente a mí

Surge mi personalidad y se convierte en mi obstáculo

Por lo general soy agresiva, y

Tendré éxito, pero

No importa con que fuerza lo intente, aquel muro no se romperá.

Espero que puedas entender mis sentimientos.

¡Es por eso que te siempre te envíoUn

“te quiero mucho” en mi mirada

Con mi mayor coraje!


Parece que mi delicado corazón se romperá.

Finalmente conseguí encontrarte y ser consciente de ti,

Pero soy inexperta en el amor…

La cicatriz de amor en mi corazón que casi olvidé

Comienza a doler.


Un día, mi verdadero yo te dirá " Te quiero",

Debo decirlo… pero hoy soy demasiado débil para hacerlo.


Si digo que te quiero, me relajaré

Aunque entienda que la verdad

Si lo digo, parece que te distanciarás…¿De qué manera debería pensar en ello?

Ahora mismo, nuestra distancia

Es la de simples amigos…Debería ser algo hermoso pero,

No quiero seguir haciéndome daño.

¿Por qué estoy en guardia?

Estoy huyendo, ¿verdad?


Parece que mi delicado corazón se romperá.

Esta vez, si voy a ser herida de nuevo, estoy segura

Que no seré capaz de amar nadie más otra vez…

Ese sonido parece mi corazón rompiéndose

Por las mentiras bajo mis recuerdos…

Estoy segura

Aparté y olvidé aquel día…

Mi costurero debería estar en algún sitio…


Siempre, durante 24 horas,

Mi delicado amor -- Todo el tiempo pienso en ti,

Mi delicado amor -- Estos impacientes sentimientos míos,

Mi delicado amor -- Simplemente fluyen

Mi delicado amor -- Siempre, durante 24 horas,

Mi delicado amor -- Todo el tiempo pienso en ti,

Mi delicado amor -- Estos impacientes sentimientos míos,

Mi delicado amor -- Simplemente fluyen


Parece que mi delicado corazón se romperá.

Finalmente conseguí encontrarte y ser consciente de ti,

Pero soy inexperta en el amor…

Ocultando mi debilidad a propósito,

Incluso si la muestro, estoy segura

Que un día mi verdadero yo te dirá “Te quiero”


Y te mostraré estos sentimientos

viernes, 15 de mayo de 2009

Aun te recuerdo





















—Debe ser desconectada.
El doctor escupió estas palabras, cual juego de todos los días. Recibí la sentencia sin creerlo ¿Selena? ¿Muerta?
—La decisión es esa, tienes 24 horas para decidir.
—¿Para decidir que?
—Si quieres estar a su lado.
Mi mente aun no lo asimilaba, el hecho de que Selena moriría al atardecer del próximo día.
—Quiero más tiempo.
—No, lo siento mucho pero no es posible, con su permiso me retiro.
Salí corriendo del hospital, no sabía adonde mi loca carrera me llevaría, pero cualquier lugar era mejor.
Recorrí los lugares de nuestra felicidad, ahora vacíos, el reflejo de la realidad, de esos días, meses, años sin ella, me escupieron en la cara.
¡Selena no puede irse! Su voz, la caricia de sus cabellos, el perfil perfecto que lograba el ocaso ¿Por qué mi dios? Si esto sería tan difícil, mejor no la hubiese conocido, si me la arrebatas sin consideración a nada.
Los recuerdos están ahí, nacen cada vez que saboreo las letras de su mágico nombre.
No me percaté de cuando comencé a gritar, mi corazón solo tiene un anhelo… desea vengarse ¿Pero en contra de qué? ¿La vida? ¿El destino? ¿Dios?
Ninguno de ellos es el responsable, solo yo soy el único culpable, por conducir esa estúpida moto durante la neblina del otoño, mas de una vez, Selena llena de risa me comentaba que ambos nos mataríamos en ese cacharro.
¡Si hubiese tomado en serio sus palabras! Habría echo de todo, tan solo para que no estuvieses en esa cama fría, respirando débilmente y perdiendo el ritmo de tu corazón.
He ido a la playa, en ese lugar en donde el amor nació ese día ¿lo recuerdas?
Yo tan solo recuerdo nuestra felicidad compartida, estática y hermosa, igual que un lienzo, donde hasta la basura lucia preciosa.
Recuerdo exactamente tus palabras, frente a ese ocaso utópico.
¡Que linda lata! A mí jamás me parecieron lindas… pero esta es perfecta.
Y yo fui un tonto por no comprender el misterio que tus palabras encerraban.
Tan solo me bastan tan pocas palabras para ser feliz por siempre, que todo lo acontecido a Selena fuese tan solo una broma cruel, y ella este ahí, viva sonriéndome y esperándome para pasear por la playa… como en los viejos tiempos.
La resignación cae sobre mí, se la verdad te mueres como este ocaso con tu dulce presencia.
Me he decidido, pasare los últimos momentos a tu lado, debes tener miedo pero tomaré tu mano en todo momento, no te dejaré sola he intentare no llorar ante tu partida.
Llega el momento, paso por los pasillos del hospital, donde mis ojos tan solo quieren verte… para nuestra ultima cita.
—A muchacho decidió venir.
—¿Me permite tan solo unos minutos?
—Por supuesto.
Selena, tan lejos y a la vez tan cerca, lejos de mi calor, cerca de mi corazón. No hay palabras para expresar la perfección de ninfa inmaculada, la paz reflejada en tu rostro, tu larga cabellera cayendo entre mis manos cual cascada rojiza, el latido tranquilo de tu corazón.
Regresa por favor, ven a regalarme tu sonrisa, a darme tu calor, a reírte de mis ideas locas, tan solo ven… quiero hacerte feliz.
—Perdone joven ¿Está listo?
—Solo una cosa más.
De mi bolsillo, saque una cajita y le dije a mi doncella de marfil.
—Por esta cajita, nosotros salimos esa noche, por esto corrí el riesgo de llevarte en moto, esa noche nublada quería pedirte que pasaras tu vida conmigo, pero ese fue un sueño de unas pocas horas… lo sé, no puedes quedarte conmigo, y también jamás podré escuchar tu respuesta.
Si pudiese resumir todo lo que siento y sentiré por ti, lo haría pero me faltarían tantos siglos para contártelo, por eso tan solo puedo decirte, gracias por ser mi alegría, por ser mi pena, gracias por existir mi doncella de marfil.
Puse el anillo en su anular y me sentí preparado.
—Dígale al doctor que puede venir.
____________________________________________________________
De su muerte transcurrió un año, la herida lentamente se cierra y aun soy incapaz de llorar, pero su rostro se pierde entre la neblina del tiempo, la rutina y el cansancio de todos los días.
¿Qué haré cuando la herida se cierre? ¿Comó vivir sin el dolor de tu partida? ¿Cuándo el brillo de tu existencia se borre para siempre?
Y después de estos pensamientos, que cruzaron cual estrellas fugaces por mi mente lo comprendí.
Una sola lágrima se formo en mi ojo y rodó lenta por mi mejilla.
Selena a muerto… porque esta muriendo dentro de mí.
Mi mar de lágrimas por fin se desato.
¿Podré llorarte el resto de mis días?
Fin

miércoles, 13 de mayo de 2009

Lluvia





















No importa cuanto tiempo pase por mis ojos vacíos. Aun me duele el recordar ese último crepúsculo a tu lado.
Esta lloviendo lenta y delicadamente sobre el paraguas, que parece un enorme murciélago abriendo sus alas al cielo gris.
La ciudad es gris, ya no existen los matices para mí, desde el día que tu sonrisa se borro para siempre de tu rostro.
La nada, la monotonía y el gris eterno que recubre mi mirada, como una vieja telaraña que no estoy dispuesto a sacar.
Estoy cansado, molesto y demacrado. La tristeza es tan grande que no puedo tenerla más en el pecho.
Miro por el puente hacia abajo. Mis pasos me han conducido a este lugar con un propósito difuso… que cada vez se aclara más y más.
Paso mis dedos por la baranda, de color blanco, carcomida por el paso del tiempo y la lluvia. Abajo no hay río alguno, solo un montón de piedras filudas que parecen invitarme a saltar.
—Katte— susurré a la ligera lluvia, como las miles de lagrimas que nunca pude derramar— esto es tan difícil.
Si, seguir respirando es todo un reto para mí. La única razón que me tiene encadenado a la tierra fueron esas palabras que me dijiste en ese momento.
“-Bobo, no me importa si me olvidas— la molestia cruzo por tu rostro, quisiste interrumpirme pero nuevamente te interrumpí— tan solo prométeme que serás fuerte, y estarás feliz aunque no sea conmigo.”
No respondí a esa pregunta, pero la determinación en tus ojos claros no me dejo alternativa alguna. He cumplido mi promesa al pie de la letra, pero bajo esta lluvia me parece un absurdo.
No quiero quedarme aquí si significa renunciar a ti. No puedo evitar que el tiempo borre esta herida con sutileza.
Hay cosas de ti que ya no puedo recordar. Ya no recuerdo cuantas arrugas tenía tu frente cuando te enfadabas. Ya no recuerdo el sonido de tus dedos en la mesa. Ya no recuerdos como cerrabas los ojos cuando el sol te molestaba.
Entonces empieza a detenerse el agua, mis anhelos de seguir viviendo se van con ella.
Tomo aliento y comienzo a trepar por la orilla de la baranda. Esta resbalosa pero ya no importa… solo quiero que el dolor se vaya.
—Quiero verte de nuevo— le murmuro al viento.
Un pie sobre el barandal del puente, abajo las piedras lucían de pronto más filosas. La imagen de mi cuerpo destrozado se coló por mi mente.
Trague aire, no sería tan fácil como lo hubiese imaginado…
Casi a duras penas subí el otro pie sobre la baranda.
Ya quedaba poco, dentro de unos pocos minutos todo mi dolor se terminaría.
La lluvia termino de improviso, un débil rayo de luz se filtro por mi espalda… y yo sin darme cuenta me di vuelta.
Casi me quede sin aire al ver quien era.
Era ella.
Casi como si todo su cuerpo fuera parte del cielo, su figura se acercaba al puente y me dedico su hermosa mirada clara, a pesar de estar algo borrosa pude distinguir su cabello negro, sus arrugas.
Si estaba bajo los efectos de la locura no me importaba.
Baje de un salto, acercándome con delicadeza. Parecía hecha de ilusión y espuma, tan delicada que incluso el simple rocé de mis dedos podía espantarla.
Tantas cosas sin poder explicar pasaban por mi mente. Pero decidí desecharlas en ese momento, tan solo quería aprovechar el momento, a sabiendas que no podría volver a verla de esa manera.
Estaba tan desorientado… ¿Qué le diría? ¿Por qué estaba aquí?... porque estaba... ¿no era una simple ilusión?
—Alexander… ¿Qué pensabas hacer?
Casi como un eco sonó su voz, más que nada dentro de mi cabeza porque sus labios seguían sellados. Su semblante cambio a ese que yo conocía tan bien, era el rostro de cuando se enfadaba conmigo.
—Soy débil— terminé diciéndole— yo… ¡no puedo vivir sin ti!
Katte se puso a llorar de manera delicada. ¡Demonios! Como deseaba poder abrazarla en ese instante.
—No lo hagas— con voz queda, casi rogándome— no conviertas mi cielo en un infierno.
¿Cómo? ¿Acaso con mi decisión podía hacerle daño?
—Lo… siento— susurré a media voz— yo no soportaría la idea de dañarte.
Entonces ella se deslizó por el viento, rozándome la mejilla con la punta de sus dedos.
—Cuídate— diciendo esta sencilla palabra se desvaneció sin dejar rastro.
La lluvia se había detenido, el paraguas voló lejos de mí alcance.
Y yo, por primera vez en mucho tiempo… sentí esperanza.

Fin

jueves, 2 de abril de 2009

Tiempo

















—Sabías donde estaba.
—Casi siempre lo sé.
Te sentaste a mi lado como siempre. Pasaste los brazos por mis hombros para darme calor.
—¿Por qué te fuiste del hospital?— susurraste en mi oído.
—No valía la pena quedarme en esa habitación.
Pase los dedos despreocupadamente por la arena blanca y mullida. El mar estaba en relativa calma. Poco a poco el sol se hundía en el, mostrando sus hermoso rayos, naranja, ocre… tantos otros.
Volviste a estrecharme con más fuerza que antes.
—No digas eso… tienes que recobrarte… tienes…
—Eso es imposible.
Tu cara tomo el color de la tiza, pude incluso sentir como tu corazón daba una carrera loca hasta tu garganta. Intentaste balbucear una que otra excusa mas te detuve.
—Descuida… no pasa nada— intente calmarte con una sonrisa falsa.
Volvimos a hundirnos en el silencio.
—Te arrepientes de algo— exclamaste con semblante serio.
—¿Acaso hay algo de que arrepentirme?
—Tal vez… si hubiese podido.
Hubiese, que forma verbal tan inútil para circunstancias como estas.
—Hiciste todo lo que pudiste— me arrime a su pecho, buscando la protección, amor y cobijo que siempre encontraba. Tú me abrazaste aun mas fuerte, casi como intentarle doblarle la mano al destino.
Ninguno de nosotros quería mostrar sus debilidades en ese momento. Si hubiese una cosa que pudiese llevarme contigo seria esa sonrisa mágica que siempre supiste dedicarme. Me llevaría tu nombre escrito en mi alma. Pero lo más importante me llevaría tu dolor para que nunca sufras por mi causa.
Acaricie tu rostro, tu mandíbula temblaba, pero mantenías tus labios apretados para no asustarme.
—Creo que si hay algo— dije acariciando tu rostro.
Abriste los ojos con un poco de sorpresa. Tu cara era el reflejo de tu duda que no te atrevías a decirme. Sonreí, te amaba tanto, no necesitaba palabras para entenderte.
—Tiempo— susurré con la vista en la orilla del mar— quiero más tiempo.
Ese era mi deseo, tener el tiempo suficiente para denostarle cuanta le amaba. Dentro en mi mente, la vida que pudimos vivir juntos se mostraba como una fotografía cruel. Y casi como si pudiese verla con toda claridad él dijo con voz queda.
—Sería… tan hermoso.
—Cierto que sí— tenía la voz desfigurada por el llanto.
Las lágrimas empezaron a bajar con rapidez por mis ojos. Con la vista borrosa pude observar
como te acerbas a mi, apoyando tu frente a la mía.
—¡Esto no es justo!— Empecé a tiritar— ¡Quiero estar contigo! ¡Quiero quedarme a ti!
Tú me seguiste abrazando, acercaste tus manos a mis parpados, barriendo suavemente las gotas saldas que escurrían por mis ojos sin poder controlarlos.
—¡También yo! ¡Quiero tenerte siempre a mi lado!
Entonces me besaste suavemente en los labios. Sentí todo tu amor derramándose en una sola caricia que me rompía el alma a pedazos.
—Nunca te olvidaré— dijiste sobre mi boca.
—No digas eso si no puedes cumplirlo.
—¡Por supuesto que lo haré!
—Bobo, no me importa si me olvidas— la molestia cruzó por tu rostro, quisiste interrumpirme
pero nuevamente te interrumpí— tan solo prométeme que serás fuerte, y estarás feliz aunque no sea conmigo.
No quisiste responderme…
—Te amo— esa fue tu respuesta.
—Y yo…
Entonces un dolor agudo cruzo por mi pecho, sentí como perdía la vista con rapidez y todo se ponía negro.
Desesperada, comprendí que el tiempo se me estaba acabando. La hora de mi muerte, tal como los doctores me ocultaron llego sin previo aviso. Empecé a quedarme sin aire y a hundirme más dentro del velo negro de la parca.
“Por favor— le grité a la oscuridad— dame tiempo, necesito decirle…”
Y deje de respirar.

Pronto la continuacion "Lluvia" ^^
Ojala les guste

Amiga mía
















Me dio un momentazo Stphen King (no pregunten u.u).

Esta idea nacio de esta frase

Si lo único cierto,y lo único claro, es tu firme salvaje, y bendito amor.

Y aqui va el cuento



Inundo mi boca en medio del enorme trozo de chocolate. Pocas veces puedo pensar en algo mientras devoro con una lenta ansia el preciado dulce, pero ahora es cuando tu rostro me invade en medio de mi mente.
Estoy tremendamente frustrada. ¿Por qué demonios debo pensar en ti como si realmente tú pudieses quererme de la misma forma?
Otro trozo de chocolate baila entre mis labios. Perezosamente lo limpio con el dorso de la mano, con ganas de hundirme en ese exótico sabor que logra olvidarme de mis problemas.
Pero es inevitable pensar en ti... es entonces cuando dejo vagar mis pensamientos de manera libre.
¿Por qué demonios esto tenía que ser tan difícil?
He acudido a mi único refugio, el inmenso placer que me produce comer chocolate. Que dance en mi boca. Pero tus palabras me acompañan casi como un calvario personal. Todo se vuelve amargo y dejo el dulce guardado, sin ánimos de seguir engañándome a mí misma.
Amiga.
Esa palabra cruza de manera rápida por mis vagos pensamientos, revelando los recuerdos que anhelo evitar. Mi mano se empuña de manera casi involuntaria.
¿De qué manera termine metida en todo esto? ¿Cuándo comprenderé que nuestro cariño tiene un límite fijado desde el principio?
Nuestra amistad... ese es el límite. Pero a pesar de todo, que bien se siente tu presencia cercana a la mía.
Un ligero sonrojo cubre mi rostro. Y es en ese momento donde recuerdo la calidez de tu abrazo, la sincera sonrisa que se extiende por tu rostro cuando me vez. El hecho de que siempre estas allí para apoyarme en todo momento.
¿Cómo no enamorarme de tu sonrisa? ¿Cómo olvidar los momentos en que siempre estuviste a mi lado? Lo perdida que estaba antes de encontrarte, la soledad carcomiéndome el alma, corazón y mente. Y allí estabas tú, dispuesto a ayudarme, dispuesto a escucharme.
Otro suspiro sale por mis labios de manera casi involuntaria.
Te quiero, no sabes cuánto… pero si la única manera de tenerte cerca es con este juego absurdo de esconder lo que siento, entonces lo haré. Si eso te hace feliz estaré bien.
No tienes idea de cuánto daría por verte feliz.
El sonido del teléfono me hace dar un respingo. Bajo de mi nube un poco molesta, tomándolo con mis manos.
—¿Aló?
—¡Hola!
Casi tengo ganas de reír, la vida va y me golpea de frente con mis propios sentimientos.
—Hola Alexander... ¿Qué me cuentas?
Mis latidos crecen de manera incontrolable, mi cara esta completamente ruborizada. Con tan solo escuchar tu voz me hace volver a mi propio paraíso personal.
—¡Te lo puedes creer! Alicia volvió a ser mi novia.
Frió, temor y desconcierto. El temblor en mi labio inferior es el único indicio del enorme calvario que esas palabras causan en mí ser.
—De... veras— atino a susurrar.
—Si estoy tan feliz y pensé en contártelo.
Otra daga que se clava en mi pecho. Pero lo peor de todo, es que sé no me moriré por esto. Ocupaste una palabra clave… eres feliz. Y muy a mi pesar, por la razón de que te amo con toda mi alma, eso me importa muchísimo más que mi propio dolor.
Tomo aliento para formular mi propia tumba, evoco todo el valor que me queda para decirte eso.
—Me alegra por ti.
Rezo a todos los dioses habidos y por haber, para que el dejo de mi tristeza no pase al otro extremo de la línea.
—Sabía que me apoyarías— dice con más aplomo que antes - bueno Alejandra tengo que irme. Adiós.
No me atrevo a despedirme, tú no tienes ni idea de cuanta razón tendría decirte adiós en estas circunstancias.
Me llega lejano el sonido intermitente del telefono, este resbala por mis largos dedos.
Miles de recuerdos inundan mi alma.
Y entonces puedo llorar.
Fin

Nota: Tengo una firme obsesion con los finales tristes xD. Ojala les haya gustado, tanto como me gusto a mi escribirlo =)

jueves, 22 de enero de 2009

Dragon





















El castillo luce como una enorme y tétrica dentada al cielo nocturno, solitario y cubierto por una neblina persistente. En el último cuarto de la torre más alta, la princesa duerme en su lecho, cubierta por una cortina blanca. Le arranca destellos en su rostro de marfil, su cabello azulado se extiende sobre el colchón.
Pero no está sola alguien vela su sueño, afuera un enorme dragón de color bronce, con una enorme cicatriz sobre su ojo derecho de color dorado.
Este la observa dormir y cierra los ojos, es un alma tan sola y triste…

“He estado aquí mucho tiempo, mas del que ustedes puedan imaginarse. Mi puesto es este, velo el sueño de la princesa, evitando a toda costa que cualquiera, excepto el amor de su vida, pudiese despertarla.
Soy tan solo un obstáculo, sin sentimientos… ¡Que ridiculez! Eso es una cruel mentira que todos los escritores quieren hacerles creer a los pobres ingenuos. La verdad tengo los mismos sentimientos que todos ustedes.
Me ha dolido, en lo más profundo de mi alma, matar a toda la gente que osa acercarse.
¿Acaso ellos no tienen la oportunidad de un final feliz?
Según el escritor no, según el tan solo unos pocos tiene el privilegio de tener un final de cuentos de hadas.
Resentido, exacto eso pienso de quien escribió esos cuentos, dotándonos a nosotros de sentimientos...
¿Qué monstruo cruel decide que yo debo estar de verdugo de inocentes?
Quiero volar, recorrer el cielo y sentir el viento sobre todas mis escamas, sin ataduras de ningún tipo, poder construir mi propio destino…
Pero él escritor ¡como odio a ese sujeto! Ha sido más cruel que nunca, y ha hecho que me enamore sin remedio de la princesa durmiente.
Fue un proceso lento, al principio tan solo me fastidiaba tener que cuidarla, luego comencé a notar su respiración lenta y acompasada, su fino cabello, sus manos cruzadas sobre su pecho, la eterna paz reflejada en su rostro perfecto de marfil.
Ah si pues ahora soy prisionero, atado a mis propios sentimientos. La cadena que me atrapa a este castillo abandonado, son más fuertes con cada día.
Y estoy condenado a verla cumplir su sueño dorado con otra persona, condenado a ver que alguien vendrá, se la llevara de mi lado.”
Una enorme gota cae del ojo dorado del dragón, quien sigue en su puesto como lo ha hecho toda su vida.
Sin opción de libertad.
Fin

miércoles, 21 de enero de 2009

Sobreviviente





















No quiero hacerle daño, pero él esta ahí con su sonrisa dirigida hacia mi persona, con su sincero cariño el cual no merezco… no merezco para nada.
Mi nombre es Selena, y estuve profundamente enamorada de Fares, di absolutamente todo por él hasta quedarme sin absolutamente nada para mí. Un día, pronuncio las palabras que siempre temí oír.
—Hemos terminado.
Dio la media vuelta y se marcho.
El suelo crujió bajo mis pies, sintiéndome caer en un enorme y oscuro abismo interminable, dominada por el frio colado hasta en mis huesos. Lo peor de todo era que las lágrimas no querían salir, el dolor me tomo por sorpresa.
Fueron meses en los cuales viví a medias, respirando a duras penas, sintiéndome morir… eso fue lo peor, sabía que aunque la sensación desgarradora, los puñales clavados en mi corazón moribundo… no podría morir, debía seguir sobreviviendo.
Aunque ya no valía la pena seguir con vida.
Y llegaste tú, quien valerosamente decido ayudarme aunque yo tan solo causaba daños a quienes se acercaban, como una fiera herida quien no piensa en sus propias heridas, tan solo en causar mas daño.
Aun así fuiste capaz de enseñarme que no podía sencillamente continuar mal, que debía olvidar y perdonar, seguir adelante luchando contra mis propios instintos, fue difícil lo admito, pero no imposible sobre todo contigo a mí lado, cuidándome y protegiéndome a cada instante…
Estas parado frente a mí, sosteniendo mis flores favoritas, dedicándome esa sonrisa tuya tan hermosa, amplia y reconfortante. ¿Porque los dioses son tan injustos conmigo? Tú mi amigo mas sincero, no mereces esta carga tan grande. Yo ya no puedo amar de nuevo, no de la forma en que deseas y te mereces.
Sé que Fares es un tonto, pero a pesar de que lo he olvidado, su partida ha dejado los estragos de un huracán, y estoy segura que no existe la reparación.
—¿Que sucede Selena?
Y callas hundiendo tu mirada verde en mis ojos castaños, develando la verdad que intento ocultarte para no herirte. Sonríes de nuevo, intentando aparentar tranquilidad.
¿Por qué no te enojas? Vamos, por favor ódiame, no me compadezcas mas, cualquier cosa para no romperte el corazón como lo hicieron conmigo.
— Yo podría esperar, no me importa… tan solo no me dejes así.
Tomo aliento, será difícil pero debes alejarte de mí, deberé volver a estar sola, alguien tan bueno como tú, no merece a alguien como yo.
—Vete— dije en un susurro.
Me miraste sin comprender, acercándote con un paso hacia mí… entonces yo retrocedí. Te sorprendiste al principio, luego el rayo del entendimiento te golpeo casi como una bofetada. Vi una lágrima nacer en tu ojo, rodando por tu mejilla.
Pero aun no te marchabas, no perdías la esperanza, supe que serías capaz de esperarme por siempre. Y eso no era justo para ti.
—¡Acaso no me oíste! Lárgate
Me di la media, corriendo para que el viento me contuviera el llanto.
Fin

martes, 20 de enero de 2009

Sin limites





















La niña tiene los ojos hinchados de tanto llorar, los pies le duelen de tanto esperar una respuesta que nunca podrá obtener.
Entonces saca un viejo cuaderno escolar, el cual esta repleto de cartas para no enviar. Sonríe al verlo, tan solo le quedan unas cuantas hojas, repasa las primeras con un dejo de melancolía, días lejanos irrecuperables.
El dolor golpea su corazón nuevamente. Pero ella lo evita con desesperación.
—Tan solo unas hojas más.
La promesa esta en su mente, desde aquel día en que decidió ponerle punto final a todo. Ahora vacila temerosa, cree no poder hacerlo.
Pasan los minutos y aun no atina a escribir nada, pero la rutina es más fuerte que nada, toma el lápiz sin pensarlo, y este empieza a escribir

"No existen barreras para este sentimiento, abrasador, profundo y doloroso.
Aunque sé, jamás podrás amarme, nunca lo harás ni sabrás de mi existencia. Mas sin embargo para mí tú lo eres todo, tu rostro lleno de alegría, tu presencia, me estremece a kilómetros de distancia. Puedo escuchar tu risa y ser feliz, oírte hablar de tus problemas e intentar resolverlos, sin que tú te percates de mi ayuda invisible, e intentar ser feliz al verte nuevamente contento.
Todos mis amigos están preocupados por mí, ven como sufro callada, y es en ese momento en donde te desprecio, por tu culpa debo mentirle a ellos, que siempre han estado a junto a mí, no merecen ver mi cara llena de risa falsa, pero lo hago porque no quiero preocupar a nadie, este duelo debo vivirlo sola
Clavo espinas todos los días al verte feliz con alguien mas, hay veces en que me pregunto cuanto la amas, y en mi cabeza se libra la batalla interna entre los celos y la envidia… siempre gana la ultima, porque tu nunca fuiste nada mío, no hay nada que pueda celarle.
Pero eso se acaba hoy, me he cansado de este amor no correspondido, ya no puedo luchar contra mis propias heridas, necesito recuperar mi orgullo y mi dignidad que te regale sin condición ni limite alguno… pero que tú con gesto altivo, rechazaste y lo arrojaste en frente de mis narices. Quiero sacar a mi alma del infierno en el cual esta atrapada, desde el día que me rendí ante tu mirada fría, sonreírle a mi reflejo… y que este también me devuelva la sonrisa.
Cuando escribí por vez primera estos sentimientos que nunca nadie conocería, decidí que el día en el cual, sus paginas acabaran, me rendiría ante lo inevitable, dejaría de…"

El lápiz resbala entre sus dedos blancos, a sabiendas que esta es la ultima oportunidad de escribir esta palabra, pero la joven no quiere hacerlo, rehúsa ocupar esa palabra, no quiere creer que el amor es tan solo sufrir… porque aun tiene esperanzas, de encontrar a otra persona que sepa valorar su corazón maltratado.

… quererte.
Por eso, en las últimas líneas de este compilado, te diré lo que debí decirte desde un comienzo.
Adiós

La joven cierra el cuaderno, con una débil sonrisa en sus labios, guardándolo con cuidado, con la extraña sensación de ser feliz de nuevo, con el sabor de la libertad en sus dedos.

Fin
Bueno a ver si les gusta estos relatos... intentare subir lo maximo que pueda^^
Nos leemos