lunes, 16 de agosto de 2010

Amargo

Ella se sentó en su puesto como todos los días. Se tiró sobre la mesa con gesto de aburrimiento en el rostro. Es el momento en el cual ellos entran, su gesto cambia estira los brazos poniendo su música a todo volumen.
¡Que lindos se ven! es el comentario más escuchado por todos.
Que patético, es la frase más usada por ella para encubrir su dolor.
Traga saliva con paciencia, para saber si su sentimiento es capaz de irse con este gesto.
Ella entonces descubrió que la envidia sabe a amargo.
Tiene una extraña textura rugosa, por lo cual puedes sentirla con toda la garganta... y te deja con sabor a humo en la boca... idéntico al espantoso humo de un cigarro cualquiera.
Quizá por eso hay tantos adictos por este mundo.

domingo, 15 de agosto de 2010

Dulce


















Te quería regalar dulces palabras. Algo así como un caramelo delicioso, que se deslice por tu garganta de manera lenta y torturante.
O quizá palabras que sean idénticas a ese chocolate que se derrite entre los dedos. Que uno mira con enfado al ver esos ínfimos pedazos atrapados en la piel de tus dedos, el cual a pesar de los intentos no se puede tragar.
Tal vez que fuesen como un enorme pastel. De esos que se comen a escondidas, repletos de culpa, placer y lujuria, atragantandote rápido para que nadie te encuentre cometiendo ese pecado a los kilos de más.
¿Pero sabes? no encontré algo más dulce que los besos regalados por tu boca.